Inserción internacional de Argentina: esta vez podría ser diferente

Publicado por Ricardo Carciofi el

En el marco de un contexto global que asiste a una transformación significativa, la inserción de Argentina también opera cambios de importancia. Este es el tema principal que analizo en el trabajo que acabo de publicar en CARI (ver aquí). La hipótesis que recorre el texto es que la combinación entre cambios estructurales del entorno internacional, particularmente intensos desde 2025, sumado a un nuevo conjunto de políticas domésticas, podrían estar configurando un patrón de inserción externa de Argentina diferente al observado en episodios previos de apertura y estabilización.[1]

El punto de partida del análisis es la caracterización del escenario global. Se destaca una disrupción profunda del orden económico internacional, marcada por el debilitamiento de las reglas multilaterales y el creciente peso de la geopolítica en la organización de las relaciones económicas. Sin embargo, este cambio de régimen no ha tenido hasta el momento efectos recesivos significativos. Por el contrario, la economía mundial ha mostrado resiliencia, manteniendo una tasa de crecimiento cercana al 3,3 %, con desempeños positivos tanto en economías avanzadas como emergentes.

En este contexto, el giro en la política comercial de Estados Unidos constituye un elemento central. El segundo mandato de Donald Trump introdujo un enfoque más proteccionista, con aumentos arancelarios y una utilización explícita de instrumentos comerciales con fines geopolíticos. No obstante, el impacto macroeconómico fue menor al inicialmente previsto. La ausencia de una guerra arancelaria generalizada y la moderación de los efectos inflacionarios permitieron sostener el crecimiento global, configurando un escenario menos adverso para economías como la argentina.

Otro rasgo relevante del entorno internacional es la evolución del dólar y de los precios de los commodities. La depreciación del dólar, asociada a tensiones en la política económica estadounidense, impulsó la demanda de activos de refugio y elevó los precios de los metales. Este fenómeno tuvo efectos favorables sobre los términos de intercambio de países exportadores de commodities. En el caso argentino, estos movimientos contribuyen a mejorar la capacidad de generación de divisas. El descenso gradual de la tasa de la FED ha facilitado la reducción del costo del financiamiento externo.

El documento también destaca la importancia de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de 2025. Este instrumento articula la política comercial, la seguridad económica y la geopolítica, otorgando una prioridad renovada al hemisferio occidental. En este marco, el alineamiento de Argentina con Estados Unidos adquiere una dimensión estratégica, que se traduce en apoyo financiero y en un interés creciente por sectores clave como la energía y la minería.

A partir de estos elementos estilizados del contexto externo, el trabajo analiza la interacción con las políticas internas. La política de estabilización que lanzó el gobierno desde su mismo inicio tuvo un desempeño eficaz porque logró un descenso abrupto de la tasa de inflación sin introducir mayores disrupciones. El compromiso de consolidación fiscal del gobierno contribuyó favorablemente a este objetivo porque ayudó a anclar expectativas.

En el plano productivo, se observa una respuesta favorable de los sectores exportadores, particularmente en agroindustria, energía y minería. Las reformas implementadas —incluyendo la eliminación de restricciones a las exportaciones, la liberalización del mercado energético y la introducción del régimen de incentivos a las grandes inversiones (RIGI)— han generado condiciones propicias para la expansión de estos sectores. Como resultado, se verifica un aumento en el volumen exportado y se proyecta un crecimiento significativo en los próximos años.

El documento advierte que esta dinámica se apoya fundamentalmente en sectores intensivos en recursos naturales. Esto plantea interrogantes sobre la capacidad de diversificación productiva y sobre el desarrollo de sectores de mayor complejidad tecnológica. La experiencia reciente del sector automotriz ilustra las dificultades que enfrentan algunas actividades industriales en un contexto de creciente competencia internacional.

En cuanto a la relación con China, el análisis señala que Argentina ha logrado preservar el vínculo comercial, a pesar de las tensiones geopolíticas. No obstante, la apertura económica ha favorecido una fuerte expansión de las importaciones provenientes de ese país, lo que genera presiones sobre la producción local. Este fenómeno se inscribe en un contexto global en el cual China busca colocar sus excedentes productivos en mercados abiertos.

El trabajo también examina los avances en materia de acuerdos comerciales. El acuerdo con la Unión Europea ha tropezado con demoras institucionales que se han podido resolver con una instrumentación provisional. Es una importante novedad en el frente de la política comercial después de muchos años de trabajosas negociaciones. Por otro lado, el entendimiento de comercio e inversiones con Estados Unidos introduce un nuevo marco de relaciones que combina beneficios comerciales con compromisos regulatorios y alineamientos estratégicos. La aplicación plena del acuerdo requiere aprobación parlamentaria -un trámite que aun no ha dado comienzo.

Desde el punto de vista macroeconómico, un elemento clave ha sido el apoyo extraordinario del Tesoro estadounidense en 2025, que permitió superar un momento de elevada inestabilidad financiera. El voltaje político de las elecciones parlamentarias de medio término y un curso de política económica que no ponderó adecuadamente la baja acumulación de reservas, contribuyó al clima fragilidad. El respaldo financiero de EE.UU. permitió superar el escollo en un momento crítico y fortaleció la credibilidad del programa económico y mejoró las expectativas de acceso a los mercados internacionales de capital.

El documento sugiere que la combinación de factores externos favorables y políticas internas orientadas a la estabilización -proceso aún en curso y que tiene un apreciable camino a recorrer- podría conducir a un equilibrio de la cuenta corriente hacia el final de la década. Este resultado se apoya en el crecimiento proyectado de las exportaciones y en la mejora del balance comercial.

Finalmente, el trabajo concluye que Argentina atraviesa un proceso de transformación que podría modificar su inserción internacional. La convergencia entre factores externos e internos abre una ventana de oportunidad para un crecimiento con un dinamismo exportador que estuvo ausente en el pasado. Sin embargo, este proceso no está exento de tensiones, especialmente en términos de estructura productiva, empleo y sostenibilidad de largo plazo. La clave estará en la capacidad del gobierno de gestionar estos desafíos y de complementar el actual patrón de crecimiento con políticas que promuevan la diversificación y el desarrollo productivo.

[1] A mediados del mes de febrero pasado concluyó la elaboración y redacción de este artículo, que posteriormente fue enviado a consideración del Comité Editorial del CARI. Por tanto, el trabajo no analiza la situación y posibles consecuencias del conflicto del reciente conflicto de Medio Oriente que se desató el 28 de febrero.


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