Argentina-Brasil: una entrevista en Radio UBA

ARGENTINA Y BRASIL: la necesidad de reencauzar la relación conforme a los intereses de largo plazo.
Entrevista a Ricardo Carciofi en «Punto de Equilibrio» (Radio UBA 87.9)
4 de Agosto, 2026
[Nota editorial: Esta es una versión editada de la transcripción literal de la entrevista, que elimina redundancias típicas del lenguaje oral, preservando el tono coloquial y las ideas sustantivas.]
I. El incidente diplomático.
Lo que lleva la noticia a la tapa de los diarios es un episodio de naturaleza diplomática: la visita del presidente Milei a un acto de campaña de lanzamiento de candidatura de Flavio Bolsonaro y las declaraciones que hizo allí. Es un incidente diplomático, sin lugar a duda. La diplomacia existe precisamente para encontrar los canales de resolución.
Las acciones inmediatas han apelado el lenguaje particular de ese mundo: ha habido un llamado al embajador de Brasil en Argentina, Julio Bitelli, para trasladarlo a Brasilia. También se convocó al embajador argentino Daniel Raimondi en Brasil para que se acercara a Itamaraty —el palacio de Relaciones Exteriores brasileño— para expresarle la respectiva queja. El paso siguiente fue también el regreso de Raimondi a Buenos Aires. Se ha seguido el rito habitual con la intención de encauzar el problema. Más allá del hecho de fondo, también hay una denuncia pública de Milei sobre la intervención de Brasil en la campaña con el uso de recursos.
Lo grave es que este episodio tiene antecedentes. Hay una historia de intervenciones previas: tanto de Brasil en Argentina como de Argentina en Brasil en los asuntos internos del otro país. No son eventos circunscriptos a estos dos países. Si miramos la región, encontramos varios incidentes de ese tipo.
El principio de no intervención.
Este tipo de acciones —la intervención en los asuntos internos de otro país— es un tema que viene desde tiempo atrás en la historia. En el Congreso de Viena (1815) las diferentes monarquías europeas tenían un pacto explícito de ayuda mutua para contener los movimientos liberales. Con el correr del tiempo y a medida que se consolidó la independencia jurídica de los estados, se recorrió el camino inverso: el principio de no intervención ha sido la guía rectora en materia de política exterior. El propósito de toda proyección internacional, y la misión primordial de la diplomacia y las relaciones exteriores, es defender y preservar el interés permanente de la nación.
¿Qué significa el interés permanente? Significa seguridad, preservación del territorio nacional y continuidad del Estado a lo largo del tiempo. Son intereses permanentes porque trascienden los gobiernos. Y es importante no perder de vista estos principios: cuando las cosas escapan del rango de la normalidad, después es difícil volver atrás. Hay que superar estos episodios buscando los mecanismos para recuperar aquellos principios básicos.
II. ¿Por qué Brasil es importante para Argentina?
Para responder esto es conveniente una mirada más amplia y con un poco de contexto histórico. ¿Por qué Brasil es importante para Argentina? Primero, por la proximidad. Este es un dato que no abordarse como si fuera un tema “inmobiliario”: no hay posibilidad de mudarse de barrio ni cambiar de lugar la vivienda. Estamos donde estamos. La geografía manda.
Luego, se ubica la otra dimensión: el tamaño relativo de ambos países. Si llevamos esto al terreno específico de la economía, una de las vertientes que se estudian en materia de comercio e intercambio comercial es el famoso modelo gravitacional, que identifica al tamaño (PBI) y la proximidad como los dos polos por los cuales las economías comercian. Acá se reúnen ambas condiciones: tamaño y proximidad.
Porque están cerca y porque hay cuestiones en común, existe también una esfera de competencia muy importante. Hay competencia tanto dentro del territorio de América del Sur como en la proyección hacia terceros mercados, donde hay antecedentes que no pueden desconocerse. Para administrar esa relación -el vínculo con un socio grande, próximo, que compite en varios terrenos—, desde el advenimiento de la democracia el esfuerzo estuvo dirigido a crear un ámbito de cooperación y desactivar los puntos de fricción.
III. La transición: de la confrontación a la cooperación.
Remontémonos a los años 80, antes del Mercosur. La relación bilateral entre ambos países tenía características muy distintas a las de hoy. Primero, los flujos de comercio eran mínimos. Hay explicaciones económicas para estos resultados, pero lo importante de señalar aquí es que había un terreno de competencia preocupante en varias esferas. Una de ellas era en materia de política nuclear.
Una de las primeras acciones que hace Alfonsín es invitar al presidente Sarney a Pilcaniyeu en la Provincia de Río Negro, donde estaba la planta de tratamiento de uranio enriquecido (posteriormente desactivada). Fue una deliberada política de puertas abiertas para generar confianza y promover un diálogo y trabajo posterior. Lo mismo sucedió en materia de aprovechamiento de la cuenca del Plata. Estos arreglos llevaron a la construcción de Itaipú en Brasil y de Yacyretá en Paraguay y Argentina. Imagínense: gobiernos militares en ambos lados, con la proclividad a ver esto desde el ángulo del conflicto por el control territorial. Esto se resolvió. Se desactivó y se encaminó con el advenimiento de la democracia.
Del Acuerdo Bilateral al Mercosur.
El primer paso fue el acuerdo bilateral Argentina-Brasil, que después se plasmó en el Mercosur. Este es otro escalón importantísimo. La idea era desactivar conflictos y cooperar de manera integral.
El modelo original del Mercosur —el Tratado de Asunción (1991)— no se cumplió en todos sus términos. Era más la inspiración en el esquema europeo: había un cronograma, un modelo de integración profunda, la creación de un mercado común. No se cumplió tal como estaba previsto, pero sí prosperó un Mercosur de alcance más limitado pero que de todas formas alimentó el intercambio.
Si uno mira los volúmenes absolutos de comercio intrazona, el cambio es dramático. Se pasó de valores mínimos —5 mil millones de dólares— a 50, 60, 70 mil millones de dólares. Eso no es menor en cuanto a la creación de un espacio de comercio. El Mercosur está vigente como producto de una historia que comprende la naturaleza de la relación. Por eso hay que volver a la sensatez, a los principios que ordenan estas cosas. No hay que olvidarse de que los estados sobreviven a los gobiernos.
IV. El acercamiento con la Unión Europea y la diplomacia comercial.
En los últimos años hubo un avance decisivo en las negociaciones con la Unión Europea. La pregunta es: ¿puede revertirse la actitud de desalineamiento con Brasil? Yo creo que sí, definitivamente.
El episodio diplomático va a reencarrilarse. Los fenómenos de naturaleza económica y estructural que hay por detrás —tanto en materia comercial como institucional— van a dominar la escena a la larga y van a impulsar el fenómeno hacia una mayor normalidad. Hay dos o tres elementos que son claves.
El esfuerzo conjunto por el Acuerdo MERCOSUR-UE
Los gobiernos del Mercosur trabajaron con mayor insistencia, continuidad y esfuerzo para lograr el acuerdo con la Unión Europea. Fue un esfuerzo conjunto, pero no simultáneo. Ese fue un problema: cuando alguno empujaba, el otro no.
Esto sucedía por las dificultades de las situaciones internas. En particular, Argentina tuvo una actitud mucho más pronunciada y consistente hacia el cierre de la economía que Brasil, por una mayor anormalidad macroeconómica. En ese contexto, le resultaba difícil abrirse al comercio. Pero el esfuerzo fue continuo: con Bolsonaro como presidente, con Macri como presidente, se logró el acuerdo con la Unión Europea después de más de 20 años de negociación.
El primer acuerdo técnico se logró en junio de 2019. Después, los europeos empezaron a dudar y dilatar las negociaciones más allá de lo que se había cerrado en el ámbito técnico. Buscaban excusas. Pero vistas las reacciones y las medidas de Trump en 2025 —particularmente con relación a Groenlandia (Dinamarca) y la negociación en torno a la OTAN—, los europeos se convencieron de que tenían un instrumento de entendimiento y vínculo con América del Sur que resultaba estratégico. No tuvieron más remedio que enfrentar el problema político interno: los intereses agrícolas. Así se logró el acuerdo, que ahora está en funcionamiento.
Vigencia provisional y próximos pasos.
El acuerdo está en vigencia provisional porque aún no fue aprobado por el Parlamento Europeo. Aquí viene un tema muy importante: como está en vigencia provisional y todavía falta la decisión del Parlamento, es necesario realizar un trabajo conjunto de parte del Mercosur. Siempre va a haber una excusa del otro lado para decir «con estos señores no se puede». Hay que mostrar un frente común, maduro, unido, inteligente.
Hay un tema muy concreto que hay que discutir ahora que el acuerdo está en vigencia provisional: las cuotas de acceso a mercado. ¿Cómo usamos la cuota de carne? ¿Cómo logramos unificar las exigencias fitosanitarias, los pasos de frontera, etc.? Cosas así. Para eso hay que dialogar dentro del Mercosur. Y eso exige ponerse de acuerdo.
V. Mirando hacia adelante: elecciones, política fiscal y geopolítica en Brasil.
No solo hay que mirar para atrás, sino también para adelante. Próximamente hay elecciones presidenciales en Brasil. En ese contexto, lo que está en discusión son dos asuntos principales. Primero, ¿cómo se va a encarar y con qué severidad será el ajuste fiscal? Para nosotros, esto es relevante. No es lo mismo un crecimiento de Brasil al 2% que al 0,7%. Eso es fundamental para nuestra demanda de exportaciones.
La otra cuestión que va a aparecer es el posicionamiento de Brasil tanto frente a Estados Unidos como a China. Y dentro de eso, cómo Brasil procesa y administra su enorme capacidad en materia de recursos naturales: desde el Amazonas a las tierras raras. Son todas cuestiones de interés en este mundo donde predomina la geopolítica.
El posicionamiento de Brasil sea la administración de Lula o cualquier otra, ambos temas son clave. Y para nosotros tienen una relevancia primordial para el comercio, las inversiones y, más en general, para el desarrollo futuro. Entonces hay suficiente material en la mesa para ocuparse de manera madura y responsable de las cosas que realmente importan, mirándolas con visión de futuro. Porque Brasil y Argentina van a seguir existiendo con independencia de quién se siente en el gobierno.
VI. Conclusión: madurez, responsabilidad y visión de futuro.
Lo que se necesita es una manera objetiva de encarar esto. Madurez, responsabilidad, futuro. Son palabras que trascienden a los gobiernos y definen el interés permanente de la nación. Los estados sobreviven a las administraciones. Eso es lo que hay que tener presente.
El episodio diplomático será reencauzado. Los fenómenos económicos y estructurales dominarán la escena. La historia de cooperación entre Argentina y Brasil —desactivando conflictos, buscando convergencias— es más fuerte que los incidentes circunstanciales. Por delante se abre la posibilidad de construir un vínculo más sólido entre el MERCOSUR y la UE, un objetivo que se ha perseguido durante un cuarto de siglo. La tarea ahora es perservar en ese propósito, con madurez y responsabilidad.
A continuación el enlace a la grabación radial de la entrevista aquí.
Entrevistador: Pablo Mira
Programación: Punto de Equilibrio (Radio UBA 87.9)
Agosto 2026
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