La dimensión económica de la relación bilateral Argentina-Brasil

Publicado por Ricardo Carciofi el

El pasado 25 de agosto se llevó a cabo el Seminario del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, titulado Brasil y Argentina: qué nos une y qué nos separa. Fui invitado a formar parte del panel de dicha reunión y el texto que sigue es una versión editada y ampliada de la exposición que hice en dicha ocasión. Al final se encuentra el enlace al video y al programa completo del Seminario.  

  1. Introducción.

De partida cabe señalar que esta presentación está centrada exclusivamente en la dimensión económica y comercial. Tal delimitación responde no solo a un requerimiento de los organizadores del seminario, sino también a la convicción de que los fenómenos económicos son susceptibles de un plano de análisis propio que, obviamente, luego deben ser complementados y ubicados en el contexto más amplio de lo señalado en las exposiciones anteriores.

En tal sentido me he permitido reformular la frase que sirve como disparador general del encuentro. Considero que la expresión dicotómica «qué nos une y qué nos separa» resulta quizás excesiva para abordar la complejidad de los vínculos económicos entre ambos países. Por un lado, en el terreno económico, aunque el MERCOSUR es una realidad tangible, no existe la pretensión de formar una unión económica. En el otro extremo, resulta claro que se observan las diferencias propias de dos países diferentes, cada uno con su propia historia y trayectoria. No obstante, opino que el término separación es demasiado fuerte. Por ello, creo que resulta más preciso y casi diríamos operativo reconfigurar el título en términos de qué nos acerca y qué nos diferencia. A través de esta perspectiva, me propongo evaluar los vectores que impulsan la relación productiva bilateral y aquellos que imponen cierta distancia en la agenda común.

  1. Factores de Convergencia.

2.1. Geografía. El acercamiento: un resultado de la transición democrática.

Al examinar los factores de acercamiento, el primer elemento insoslayable es la geografía. En la teoría del comercio internacional, la proximidad territorial es una de las variables que condiciona e impulsa las corrientes de intercambio. Y, sin dudas, la geografía es un dato esencial a la hora de examinar el vínculo entre los dos países. Sin embargo, sabemos que esta realidad de la localización no actuó en el vacío. Se requirieron largos y complejos esfuerzos de acercamiento diplomático hasta llegar al punto actual. La proximidad que se observa hoy entre ambos vecinos y que tiene múltiples dimensiones, ha sido el resultado del diálogo y del acercamiento. Este nuevo contexto quedó definitivamente instalado después del retorno a la democracia, más de cuatro décadas atrás. Su expresión institucional dio comienzo con el Programa de Integración y Cooperación Económica (1986) y el paso siguiente fue la creación del MERCOSUR (1991). Ambas decisiones significaron un cambio copernicano respecto del pasado.

En la actualidad, el intercambio comercial intrazona en el ámbito del MERCOSUR alcanza aproximadamente los 55.000 millones de dólares anuales. La magnitud relativa se aprecia mejor si se señala que ese flujo era prácticamente inexistente medio siglo atrás. De ese volumen global, cerca de 35.000 millones de dólares corresponden de forma directa al comercio bilateral entre Argentina y Brasil. Desde la perspectiva argentina, el mercado brasileño absorbe entre el 16% y el 18% del total de nuestras exportaciones. Esta cifra evidencia que Brasil constituye un destino insustituible para la inserción externa y la generación de divisas de la economía argentina.

2.2. Interdependencia industrial y el complejo automotriz

La trascendencia estratégica del comercio se aprecia con mayor claridad al analizar su composición cualitativa. Aproximadamente el 65% del comercio industrial intrazona y cerca del 40% del intercambio total bilateral se concentra en la industria automotriz. Este sector representa la especialización intraindustrial dentro del bloque y la articulación de una cadena regional de valor que reúne a las terminales y la red de autopartistas.

Aunque limitado y asimétrico en tamaño, el complejo reviste importancia. La industria automotriz argentina alberga más de 72.000 puestos de trabajo directos, y entre el 45% y el 50% de la producción vehicular nacional se destina al mercado brasileño. Por consiguiente, cualquier perturbación o fricción en el esquema comercial intrazona podría generar un impacto inmediato y severo sobre la estructura productiva y el empleo formal en la Argentina.

Ciertamente, reconozco la existencia de asimetrías estructurales insoslayables. La economía de Brasil es cuatro veces más grande que la argentina, lo que explica por qué el coeficiente que representa el MERCOSUR en sus exportaciones totales es sensiblemente menor. Asimismo, Brasil ha atravesado mutaciones en su estructura productiva que han reorientado su comercio donde los destinos de extrazona ganaron relevancia.

2.3. La agenda técnica de integración y la apertura comercial

El acercamiento económico también requiere una densa agenda de trabajo a nivel de la administración y de los organismos técnicos a uno y otro lado de la frontera, especialmente por la necesidad de implementar el Acuerdo con la Unión Europea. Existe un espacio dinámico de cooperación en materia de facilitación aduanera, armonización de obstáculos técnicos al comercio, administración de cuotas de importación y normativa sobre compras gubernamentales.

Hay que recordar asimismo que este acuerdo tiene un status de aprobación provisional. Para lograr la aprobación definitiva se necesita todavía andar un camino donde la relación de los dos socios más importantes del bloque será seguida con atención desde el otro lado del Atlántico. En particular, por los sectores europeos que tradicionalmente se opusieron al acuerdo. A esta agenda de implementación y diplomacia comercial con la UE, se suman las negociaciones en curso del MERCOSUR con varios países -entre ellos Japón y Canadá-, y la puesta en marcha del acuerdo con Singapur y EFTA, iniciativas que exigen un trabajo técnico coordinado entre todas las capitales del bloque.

Adicionalmente, y volviendo al plano bilateral, conviene señalar que en los últimos dos años y medio la Argentina ha experimentado un incremento sustancial en su nivel de apertura relativa. Si bien las alícuotas arancelarias no se han modificado formalmente, la remoción de los mecanismos discretos de administración del comercio —como las antiguas SIRA— y la agilización en el acceso al mercado cambiario para el pago de importaciones han liberalizado de facto el comercio, y este proceso de apertura ha sido eficazmente aprovechado por Brasil. De otro lado, el ritmo de crecimiento económico de los socios comerciales condiciona directamente nuestras ventas externas: un escenario hipotético donde Brasil crece a tasas del 2,5% o 3% anual genera un impulso exportador marcadamente superior para la Argentina que un contexto de estancamiento o expansión modesta, digamos, al 1,2%.

En síntesis, el grado de integración comercial en sectores que resultan relevantes en términos de actividad y empleo, la necesidad de perfeccionar el acuerdo con la Unión Europea y avanzar en otras negociaciones externas, así como la mayor apertura de la economía argentina son, en conjunto, factores de acercamiento. Todos ellos revisten además una importancia estructural que no tienen una fácil reversión.

  1. Factores de diferenciación.

3.1. La macroeconomía argentina: Desinflación sin estabilización integral y riesgo financiero

A la hora de señalar diferencias, una distancia principal entre ambos socios no radica en aspectos relacionados con la política comercial externa, sino en la situación macroeconómica. La Argentina continúa siendo una economía bimonetaria e inestable que tiene por delante la compleja tarea de consolidar su ordenamiento económico. En cambio, desde hace más de dos décadas Brasil exhibe un régimen macroeconómico estable y con pocos cambios.

En este diagnóstico, establezco una distinción conceptual crítica: el programa económico argentino ha logrado un avance significativo en desinflacionar la economía, pero aún no ha alcanzado a estabilizarla. La persistencia de esta fragilidad estructural se refleja con nitidez en los indicadores de riesgo soberano. Mientras la Argentina registra niveles de riesgo país del orden de los 525 puntos básicos, Brasil exhibe un indicador marcadamente menor y consolidado de 178 puntos básicos.

Esta falta de estabilización plena en una economía bimonetaria introduce severas incertidumbres en el horizonte inmediato, particularmente en lo que concierne a la política de tipo de cambio y la cobertura cambiaria. Ante el reducido nivel de reservas internacionales netas en el Banco Central, cualquier eventual episodio de presión o corrida cambiaria expondría a la economía a tensiones agudas. En dicho escenario, la Argentina se vería precisada a buscar no solo respaldo externo, sino también instrumentos de apoyo financiero internacional para contener las presiones de divisas. Esta vulnerabilidad financiera contrasta de manera evidente con la solidez de los activos externos de nuestro principal socio regional.

3.2. La macroeconomía brasileña: estabilidad con ajuste fiscal pendiente.

Por su parte, la economía de Brasil presenta un cuadro macroeconómico sustancialmente distinto. Se puede caracterizar a Brasil como una economía estabilizada pero que se encuentra a la espera de un ajuste fiscal gradual.

A diferencia de la percepción habitual, el frente fiscal brasileño enfrenta tensiones relevantes. Aunque el déficit primario se sitúa en un modesto 0,5% del PBI, el déficit fiscal total roza el 10% del PBI debido a la pesada carga de intereses de la deuda pública interna. Cabe precisar que este endeudamiento está denominado en moneda local (reales), mientras que la deuda externa neta de Brasil se mantiene en niveles holgados y fuera de riesgo.

Al examinar las proyecciones del sector privado —compiladas en el relevamiento de expectativas Focus del Banco Central de Brasil—, se observa un consenso claro respecto a que el ajuste fiscal en Brasil seguirá una trayectoria marcadamente gradualista. Las consultoras privadas estiman que el déficit primario de -0,5% del PBI evolucionará paulatinamente hacia un leve superávit de 2 puntos en un horizonte prolongado de cuatro a cinco años.

Para compensar esta lentitud en la consolidación fiscal y asegurar el anclaje de las expectativas de inflación, el Banco Central de Brasil aplica una política monetaria marcadamente restrictiva. Con una tasa de interés nominal SELIC en torno al 12% anual, la economía brasileña opera con tasas de interés reales elevadas, situadas entre el 8% y el 9% en moneda local. Este esquema actúa como un freno sobre la actividad económica, conteniendo la tasa de crecimiento del PBI brasileño en un rango acotado de 2% anual. Así, mientras la Argentina intenta estabilizar su economía bajo severas restricciones, Brasil gestiona una estabilidad consolidada pero condicionada por altas tasas reales y un crecimiento moderado.

Finalmente, por detrás de las diferencias del régimen macroeconómico de ambos países subyace también un contraste marcado del perfil y la estrategia productiva. Argentina asiste a un ensayo de apertura con anclaje cambiario y promoción de actividades intensivas en recursos naturales. El proceso está impactando negativamente en todo el espectro industrial con independencia de su complejidad tecnológica. En Brasil conviven dos fenómenos. De un parte, se mantienen distintos mecanismos de subsidio y protección a importantes sectores de la industria. El amplio mercado interno y algunas ventajas de acceso a los mercados regionales, le ha permitido a Brasil preservar una estructura industrial relativamente integrada cuyo costo se ve reflejado en las cuentas públicas. Al mismo tiempo la protección a la industria ha convivido con el aliento a la exportación de la agroindustria, la minería y la energía.

  1. Perspectivas de un escenario abierto.

Para finalizar el análisis, se puede afirmar que el escenario futuro de la relación bilateral y del proceso de integración regional se mantiene abierto y sometido a dinámicas complejas. Los factores que nos diferencian coexisten con una agenda comercial que exige continuidad y pragmatismo. El acercamiento y el clima de distensión iniciados por iniciativas y esfuerzos de los sucesivos gobiernos que siguieron a la transición democrática a uno y otro lado de la frontera tuvieron un rédito positivo.

Las perspectivas futuras de la relación bilateral no pueden ser comprendidas en forma aislada. Debe inscribirse en el marco de las grandes transformaciones de la geopolítica mundial que se suceden día a día. En particular, resulta ineludible destacar la creciente competencia estratégica entre Estados Unidos y China. Esta disputa global está atravesada por un desequilibrio comercial insostenible: el colosal superávit comercial acumulado por China, que alcanza los 1,2 billones de dólares a nivel global. La imposibilidad de que los mercados internacionales absorban semejante desbalance genera fuertes presiones proteccionistas y tensiones en las cadenas globales de valor.

En este mapa global, Brasil ocupa una posición singular al mantener un abultado superávit comercial bilateral con Pekín. Ante un eventual endurecimiento de la «doctrina Trump» o de las políticas comerciales de Washington, no sería extraño que Estados Unidos intente redefinir los términos de su actual relación con Brasilia para condicionar sus flujos de comercio con China.

En conclusión, la relación entre la Argentina y Brasil enfrenta el reto de navegar en un orden internacional crecientemente fragmentado. Coyunturalmente, ambos socios están hoy en veredas diferentes en su relación con EE. UU. El curso de la relación futura dependerá de la capacidad de ambos países para administrar con responsabilidad sus divergencias y sus respectivos alineamientos externos, preservando al mismo tiempo el patrimonio de integración y de cooperación que se ha logrado en el pasado.

El video completo puede verse aquí  

El programa completo del seminario puede consultarse en el siguiente enlace: CARI Martes 25 de agosto 1800 horas Brasil y Argentina qué nos une y qué nos separa


Descubre más desde Ricardo Carciofi

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Categorías: General